La respuesta ante el mal

 

La cuestión que plantea la profesora de la Universidad de Iowa, Margaret R. Holmgren,  es tan vital como real: cómo responder al problema del mal, en concreto del mal moral, el pecado, las injusticias y las actuaciones morales equivocadas. Con un lenguaje filosófico y ético abordará un problema moral; el pecado y sus consecuencias.

Si en la ética cristiana y en la Teología moral católica, por el mandato de la caridad hemos de perdonar, olvidar y confiar, es interesante leer a la profesora Holmgren para ver cómo se expresa esto en términos filosóficos, en ámbitos donde la caridad no se entiende o se pretende sustituir por el castigo sin más. Aclaremos que la autora " no busca una definición del perdón, sino afrontar la cuestión moral sustantiva de cómo debería responderse al mal moral" (102).

La autora distingue el acto interno y el acto externo. Al interno, corresponde el perdón incondicional a todos los hombres: pero el externo lo condiciona a si resulta beneficioso o no para el pecador (102). El trabajo está basado en que "como agentes morales autónomos, cada uno de nosotros es responsable de determinar sus propias creencias y actitudes" (110).

La autora reitera en numerosas ocasiones que desea referirse a esta cuestión desde la ética de las virtudes y no desde la del deber o la utilidad (ética Kantiana o la pragmática). Esta división dará lugar a una respuesta de perdón o a una concepción retributiva del resentimiento (113). Es interesante observar las referencias al resentimiento. Motor de la violencia futura si no se perdona de corazón.

Ante un mal recibido, la autora nos sugiere un proceso paulatino de asimilación (124), y nos recuerda que es necesario el auto respeto como virtud primaria que gobierna el proceso de afrontar el daño. Siempre desde un ángulo ético. Es decir, recuperar la autoestima. En segundo lugar objetivar el daño recibido y la maldad del mismo. En tercer lugar, reconocer los sentimientos que se han generado en ese mal recibido: humillación, traición, etc. Esto ayudará a descubrir lo que está mal del acto y porqué: "Perdonar de una manera digna supone un cambio real de nuestros sentimientos" (128). En cuarto lugar, la víctima afronta la tarea de evaluar su situación con respecto al culpable. "El ofensor puede tener actitudes y patrones de conducta que probablemente la dañen otra vez en el futuro, y es importante para ella determinar los pasos que debe dar para protegerse de futuras ofensas" (128). En quinto lugar, puede ser oportuno manifestar al ofensor las propias creencias y sentimientos. La tarea final de la víctima es determinar si quiere buscar la restitución por parte del culpable o reclamar cargos penales (130). Así el perdón será genuino (131): "es genuino solo si esta se respeta a sí mismo lo suficiente, y si no justifica el daño, se auto engaña  o ronde cualquier asunto que deba afrontar con respecto al agresor en virtud de su ofensa" (131).

Este perdón genuino favorece la superación del resentimiento y favorece el perdón incondicional.

"He defendido que una actitud de perdón genuino hacia el ofensor que no se arrepiente es completamente compatible con el auto respeto de la víctima, mientras que una actitud de resentimiento no lo es" (137). Y después añade: "la víctima que mantiene una actitud de perdón incondicional mantiene una actitud integrada de respeto, compasión y auténtica benevolencia" (154). Por tanto como dice la moral católica tradicional, hemos de separar al pecado del pecador (161).

Esto implica en la construcción de la sociedad en la práctica de la justicia (284). Debe haber unas leyes justas que restañen la justicia, ayuden a consolidar el arrepentimiento del pecador, y unas penas medicinales que le ayuden a no recaer. Finalmente la autora señala que "el estado no debe encargarse de administrar dolor y tiene que tratar de favorecer resoluciones de los delitos que sean más constructivas para todos los involucrados que las formas tradicionales de castigo" (449).

 

José Carlos Martín de la Hoz

Margaret R. Holmgren, ¿Perdonar o castigar? Como responder al mal, ed. Avarigani, Madrid 2014, 466 pp. 9788494103759.