Decía hace unos años, en el marco de unas Jornadas de estudio sobre las Causas de los Santos, celebradas en la Universidad Pontificia de San Dámaso de Madrid, el estadounidense monseñor Robert Sarno, entonces uno de los más importantes relatores de la Congregación Romana de las Causas de los Santos, con expresión gráfica afirmaba que “donde hay humo hay fuego”.