Con motivo del V Centenario del descubrimiento y evangelización de América, el grupo editorial Alianza Editorial, puso en marcha un programa de investigación coordinado por el catedrático de Historia de la Iglesia y de las Instituciones canónicas indianas de la Universidad de Sevilla, el profesor Paulino Castañeda, uno de los mejores conocedores de ese período de la historia.
En esa magnífica edición crítica de todas las obras de Bartolomé de Las Casas destaca la biografía documentada elaborada por el dominico Álvaro Huerga, catedrático de Historia Moderna, que ha sido denominada la mejor y más completa semblanza lascasiana.
Descendiendo al trabajo que deseamos reseñar ahora, efectivamente, el profesor Luca Baccelli de la Universidad de Pisa y Florencia ha redactado su ensayo íntegramente en Nueva York y con una bibliografía bastante limitada. Se nota muy llamativamente en la introducción al trabajo que está llena de imprecisiones, leyendas negras y lugares comunes.
El libro mejora un poco cuando se detiene a estudiar el pensamiento teológico y jurídico de Las Casas y lo compara con el de sus grandes maestros Francisco de Vitoria y Domingo de Soto, pues como es sabido Las Casas abandonó la pastoral evangelizadora tras su fracaso en el norte de Venezuela y se hizo dominico para estudiar con hondura la situación y la predicación por persuasión (104).
El resultado de esa investigación es el famoso tratado que conservamos incompleto “De unico vocationis modo” que no tiene ninguna idea novedosa y resulta un verdadero sableo de las obras de los maestros ya citados (64) y de los dictámenes de la Universidad de Salamanca sobre la evangelización de América (19). En realidad, el mérito del trabajo y de las obras de Las Casas no está en el contenido de las mismas, sino en la paciencia con la que el Consejo de Indias y el propio Rey escuchaban durante muchos años al obispo dimisionario de Chiapas, de modo que las Leyes de Indias han sido consideradas un monumento a los derechos humanos.
Las Casas ha pasado a la historia como un profeta que deseaba golpear la real conciencia para que las tierras americanas fueran devueltas a sus dueños, pues cuando fueron conquistados no eran “res nullius”, y sobre todo para promover la justicia legal y efectiva con los indígenas. Objetivo bastante bien conseguido. De hecho, Vitoria aprobaría la guerra justa por la tiranía del rey (71).
Con respecto a las ideas de fondo de sus escritos sobre todo debemos fijarnos en el concepto de libertad de los indios para acceder a la fe y para aceptar ser súbditos de la corona de Castilla con los derechos y obligaciones de cualquier castellano. Por tanto, la esclavitud quedó abolida y solo por un error de cálculo del propio Las Casas quedó reducida a los esclavos africanos que compraron a Portugal y Holanda.
José Carlos Martín de la Hoz
Luca Baccelli, Bartolomé de Las Casas. La conquista sin fundamento, Palestra ediciones, Madrid 2026, 307 pp.