Camino de servidumbre

 

Friedrich A. Hayek (1899-1992), ha pasado a la historia con este temprano trabajo publicado en 1944, “Camino de Servidumbre”, donde describirá con todo detalle tanto los errores del nazismo como los del socialismo, pues ambos conducen indefectiblemente a la dictadura.

En el prólogo a una reedición de esa obra de 1976 afirmaba: “cuando lo escribí en 1944, socialismo significaba sin ninguna duda la nacionalización de los medios de producción y la planificación económica centralizada que aquella hacía posible y necesaria” (36). Y ya en el capítulo primero de la obra que estamos comentando afirmará: “De Tocqueville y lord Acton nos advirtieron que socialismo significa esclavitud, hemos marchado constantemente en la dirección del socialismo” (55).

Es verdad que el liberalismo es muy lento para alcanzar el progreso pues lo hace mediante el incremento de la riqueza que la libertad procuraba y luchando constantemente contra el estatalismo (62) y contra el socialismo autoritario (68).

Posteriormente, en 1974 obtendría el Premio Nobel de Economía por su dilatada carrera profesional y sobre todo por la honradez y delicada búsqueda de la integración con sus oponentes.

Vamos a fijarnos no tanto en la tesis central del trabajo que acabamos de exponer, sino en los elementos de la llamada Escuela Austriaca en los que coincide o los que acepta los principios de la Escuela de Salamanca, cuyo V Centenario estábamos celebrando este año.

Rastreamos los siguientes: el principio del libre mercado (159), o libre competencia (155), respeto a la distribución de las riquezas (174), la propiedad privada (87), el dominio y la ley de la oferta y la demanda, el precio justo (206), la obligación de pagar impuestos, la dignidad de la persona humana (199) y la división de poderes (142, 195).

Volvamos al importante trabajo de Hayek y, ya casi al final, imperará nuevamente el sentido común: “el conflicto entre la planificación y la libertad no puede menos de hacerse más grave a medida que disminuye la semejanza de normas y valores entre los sometidos al plan unitario” (326).

Es interesante la opinión acerca del Fondo Monetario internacional: “necesitamos una organización económica internacional, pero que los Estados puedan al mismo tiempo conservar su ilimitada soberanía política, la verdad es casi exactamente lo opuesto. Lo que necesitamos y cabe alcanzar no es un mayor poder en manos de irresponsables instituciones económicas internacionales, sino, por el contrario, un poder político superior que pueda mantener a raya los intereses económicos y que, ante un conflicto entre ellos, pueda mantener un equilibrio” (340).

José Carlos Martín de la Hoz

Friedrich A. Hayek, Camino de servidumbre, Alianza editorial, Madrid 2025, 361 pp.