Por lo visto, ha tenido gran éxito esta novela. Puedo decir que se lee muy bien. Tiene arte la autora al escribir. Quizá especialmente cuando refleja los pensamientos de la protagonista, sus ideas más ocultas, sus  descubrimientos. Sus miedos y sus penas. Ese modo de describir lo más íntimo tiene su mérito y engancha bastante al lector.

Desde el primer momento pensé que la historia de Marina, una joven inmadura y superficial, iría cambiando. Entre otras cosas porque empezando tan mal -una chica que se encandila a simple vista de un hombre y se va  a vivir con él- y sabiendo que el libro había tenido éxito y que lo recomendaban, se podía suponer que las cosas iban a cambiar. Como luego se comprueba.

La cuestión está en que nos fijamos, leyendo el libro, en el protagonista masculino, veinte años mayor que la chica y, casi enseguida, vamos intuyendo que aquello no iba a funcionar debidamente. Por lo tanto surge pronto un sentimiento de pena ante la superficialidad de Marina. Le gusta y se va con él. Sin embargo, en el conjunto de la historia, a quien dejamos mal es al adulto que juega con la chica.

Los modos de tratarla cuando se enfada, el contraste entre la cantidad de mimos y regalos que ese hombre bien situado está teniendo con la chiquilla y luego los tremendos enfados y broncas que tiene en cuanto no le gusta la actitud de ella. El problema es que nos quedamos en eso, en que ese personaje es un monstruo, no tiene ni pizca de sensibilidad, está aprovechándose de la superficialidad moral de ella y así van pasando los días.

Nos quedamos en eso al juzgar el libro, pero apenas se hace un juicio de una chica que en cosa de dos días se deja llevar por el placer. Y desde los primeros días la autora no se priva de contarnos sus juegos nocturnos, poniéndonos al nivel de relatos pornográficos.

¿Por eso tiene tanto éxito? No. Tiene éxito porque ella termina abandonando al novio, sabe huir de su casa, tiene valor para declarar la actitud abominable de aquel hombre grosero.

Pero la impresión es que si ha funcionado, sobre todo entre chicas jóvenes, es, precisamente, porque Marina es capaz de huir del maltrato psicológico. Se ha librado de la esclavitud, de las mentiras, de las falsedades mezcladas con todo tipo de caprichos. Se subraya el valor de la protagonista para librarse de aquel hombre autoritario y posesivo.

Pero no hay la más mínima crítica ante la actitud de una chica que, a la mínima de cambio, por puro capricho, pasa las noches con otro hombre, recién conocido pero, eso sí, guapo y rico. Que se vaya a dormir habitualmente con él y posteriormente a vivir en su casa. De la inmoralidad de esa joven no hay una crítica. Es más, a los padres, en el relato, les parece bien esa situación. El protagonista se encarga incluso de quedar con el padre un día para comer y el padre sale encantado del personaje.

O sea, en este libro bien escrito, parece que hay un malo y una buena. Pero la buena es una inmoral muy a tono con lo vemos hoy con frecuencia, por desgracia, y nadie dice nada. Por eso dudo de que sea recomendable.

Ángel Cabrero Ugarte

Lucía Solla Sobral, Comerás flores, Libros del Asteroide 2025