El famoso filósofo y pensador italiano Giorgio Agamben (Roma 1942) analiza en esta colección de ensayos sobre antropología los límites de la teología, el derecho, la filosofía y, por supuesto, la antropología.
La desnudez terminará por dar título global y completo a esta colección de ensayos breves, pues ciertamente dentro de los temas abordados resultará la temática más audaz y también la más acabada de todas las cuestiones que abordará nuestro autor en este trabajo.
Curiosamente viene a afirmar que la desnudez de Adán y Eva ya estaba antes de la caída y, de hecho, en el pecado original y lo que ocurrió realmente fue que la capa de la gracia, de la gloria de Dios que cubría la sencillez y la verdad, fue arrebatada y desvelada (77).
Adán y Eva empezarán a vestirse para cubrirse de elegancia y de la gracia de Dios a través de los sacramentos y esto es lo que ha sucedido hasta nuestros tiempos, donde tras la redención del género humano obrada por Cristo podemos tratarnos como personas completas, hijos de Dios y hermanos entre nosotros, con nuestros cuerpos vestidos en la elegancia que destacan la mirada y en la gracia que dan viveza a nuestros rostros y miradas.
Los ojos de la mujer y del hombre expresan la riqueza de las almas creadas por Dios y adornadas por el cortejo de las virtudes teologales, cardinales y humanas. Todas esas virtudes también son un don de Dios, como la gracia, y algunas de ellas, como las humanas, son también obra de Dios y con más colaboración del hombre. Siempre la primacía es divina.
Ciertamente, nos hará ver nuestro autor que en realidad la belleza de la creación se manifiesta en el cuerpo del hombre y de la mujer que habitualmente se velan para captar la gracia divina de la intimidad con Dios en el corazón o del amor de Dios en la unión profunda de los esposos cristianos en la que inhabita la trinidad.
Gracias a ese velamiento desaparece la libido que haría a los hombres verse de manera distinta a la dignidad de la persona humana enriquecedora en vez de una relación meramente animal progenitora (90).
Otro tema muy importante para nuestro autor es el valor de la apariencia física, la elegancia, la sonrisa para agradar a Dios y a los demás, esta actitud positiva, abierta, expresiva facilita la vida en sociedad: “la cara permanece desnuda, fina, elegante, mientras que el cuerpo se cubre” (111). Un poco más adelante también añadirá que: “la desnudez, como una vos blanca, no significa nada y, precisamente por eso, nos traspasa” (114).
José Carlos Martín de la Hoz
Giorgio Agamben, Desnudez, Anagrama, Barcelona 2026, 155 pp.