Ejercer la libertad

 

Hace unos días en un programa de radio hablábamos de la cuestión de la pederastia y de los acuerdos Iglesia y Gobierno para colaborar en las indemnizaciones de personas que habían sufrido abusos y no habían recibido la restitución exigida por la justicia.

Mi intervención tenía lugar a continuación de un conocido antiguo profesor de filosofía que terminó afirmando que la Iglesia tenía, en cualquier caso, un problema estructural y que mientras no lo solucionara todo serían parches. Lógicamente, lo primero que hizo el conductor del programa fue preguntarme cual me parecía a mí que sería ese problema estructural. Yo le contesté muy convencido que era el perenne amor a la libertad y la formación en la libertad.

Ciertamente, las consecuencias que hemos podido obtener de la cuestión de la pederastia en la sociedad o de los abusos de poder que se hayan podido dar en la Iglesia reciente, como señala el profesor Javier de la Torre en el libro que vamos a comentar seguidamente, hacen referencia a la cuestión de la libertad y a vivir siempre en libertad.

Ya Raimundo de Peñafort en el siglo XIII en su “Summa de poenitentia et de matrimonio”, (editada por X. Ochoa y A. Diez, Roma, 1976, 1978, vol. 1, lib. 2, cap. 1, “de peccato contra naturam”), establecía el protocolo de actuación: degradación, encarcelamiento, ayuno, restitución de la fama, ayuda económica, etc.

Hemos aprendido que en la formación tanto de los seminarios como de los noviciados conviene explicar mucho más a fondo la teología del cuerpo, la dignidad de la persona humana, la importancia de regenerar la confianza en la Iglesia, el respeto a la libertad y la formación en la libertad. Pero también hemos aprendido que hay que continuar la formación de los sacerdotes, religiosos y del pueblo cristiano en estas materias pues el problema está en la necesidad de la santidad personal y de la conversión permanente.

Ciertamente, ante la tentación de ejercitar la autoridad sin caridad y sin tener en cuenta la situación de las personas, es algo que está al alcance de la mano de cualquiera, basta con perder el sentido sobrenatural o acostumbrarse a vivir sin unidad de vida o coherencia de fe y de vida. Convendrá recordar constantemente que en la Iglesia “no hemos venido no a ser servidos sino a servir y dar la vida por todos” (Mt 20, 28).

El autor, profesor de la Universidad de Comillas, padre de familia, expondrá en este prolijo trabajo abundantes pautas tanto para descubrir a personas que tienen autoridad pero que han perdido el sentido de la propia vocación y por tanto exigen lo que no viven, como protocolos de actuación sobre si una persona piensa que está en manos de personas que le están sometiendo a la estructura o le están obligando a vivir cosas sin libertad interior. Ciertamente, estos guiones y pautas servirán a muchos para solucionar los problemas, pero, lo importante, es que las almas comiencen por estar cerca de Dios y recuerden que sólo en libertad se puede amar a Dios, por tanto que actúen libremente siempre, no es un consejo es una necesidad.

José Carlos Martín de la Hoz

Javier de la Torre, Abusos de poder en la Iglesia, poder, víctimas y reforma de la Iglesia, PPC, Madrid 2026, 207 pp.