La interpretación de la historia

 

La historia contemporánea tanto de un lugar o país concreto como la historia universal o globalizada se ha ido poblando cada vez más de documentos, memorias, informes, archivos personales y oficiales, es decir, datos cada vez más precisos y sólidamente documentados en todas las áreas necesarias del pensamiento para realizar un análisis cada vez más completo y profundo de cada período de la historia.

Evidentemente, la historia contemporánea y la historia reciente tienen el problema de la necesaria perspectiva histórica, necesaria para colocar las cosas en su sitio y para dejar sopesar las cosas a la luz del banquillo de la historia, más sereno, justo, objetivo y equilibrado que el juicio prematuro de la opinión pública, muchas veces efímero y cambiante a los pocos años.

Por otra parte, como es imposible tener todas las perspectivas posibles, aunque utilizásemos la inteligencia artificial, deberemos seguir avanzando en la historia de las ideas y de las corrientes profundas del pensamiento que se van produciendo en la vida de los pueblos y de las culturas y civilizaciones. De ese modo, nos iremos acercando al viejo principio de considerar la historia como “maestra de vida”, es decir, aprenderemos a situarnos en el pasado para poder avizorar el futuro.

En ese sentido, aparece prontamente el otro principio capital de la historia: “evitar los anacronismos y lugares comunes”, pues es muy fácil juzgar los hechos y las corrientes de pensamientos y las posibles intenciones, con la mentalidad de nuestro tiempo.

Finalmente, recordaremos otro de los principios de la historia: “cualquier tiempo pasado fue mejor”, sencillamente, porque nos olvidamos de las penas pasadas, como la madre abraza gozosa a su hijo recién nacido y se olvida del cansancio y esfuerzo y el dolor del parto.

De todo esto hablará y de modo muy sintético Ramón Serna, catedrático de historia contemporánea de la universidad de Valencia y gran especialista en historia cultural, del pensamiento y de las ideas, en este breve libro que deseamos reseñar seguidamente.

El lema de nuestro maestro se resumirá en que: “la historia es un instrumento de cierta utilidad y de utilidad cierta” (27). Es decir, que convendría leer novelas, comedias, tragedias, poesía y teatro escrito en la época que historiamos para captar la mentalidad de los protagonistas de la historia.

Asimismo, la historia de las ideas profundas se cruzará con otra historia aquella de la cotidianidad, pues: “la historia permite saber o averiguar inmediatamente las fechas ciertas o aproximadas de las cosas que nos rodean, el contexto en el que surgen y lo que duran” (28).

José Carlos Martín de la Hoz

Justo Serna, ¿Qué es la historia?, Sílex ediciones, Madrid 2025, 68 pp.