La naturalidad de un manantial

 

Decía san Josemaría que la confianza en Dios del cristiano nace con la naturalidad con la que mana el agua de un manantial, es decir, con la frescura del amor. Así denominará Diego Martín Peñas el tratado sobre la oración personal que ahora deseamos presentar: junto a la cristalina fuente.

Ciertamente, los cristianos nos jugamos la autenticidad de nuestra fe y de nuestro amor en la naturalidad de nuestra vida de relación personal con Jesucristo y con los demás hombres. Si fuera una relación impostada o forzada tendría inmediatamente fecha de caducidad.

Este trabajo parece material preparado para dirigir unos días de oración en voz alta durante unas jornadas de retiro espiritual pues, como afirma el autor desde el comienzo, se trata de material “para recuperar la frescura de la fe”.

El Catecismo de la Iglesia católica publicado como aplicación del Concilio Vaticano II al tercer milenio, en su parte cuarta dedicada a la oración, comenzará con una sintética expresión: “la oración es el encuentro de la sed de Dios con la sed del hombre” (n.2560). Ciertamente, con esto está dicho todo y dicho con el lenguaje poético que también utilizará nuestro autor.

Bien es verdad que como reflejaba Ratzinger hace unos años en un curso en El Escorial sobre el Nuevo Catecismo, esas palabras fueron escritas por el autor de esa parte durante las horas que debía pasar cada día dentro de un bunker mientras se sucedían los bombardeos en Beirut intentando destruir una cristiandad de siglos que ha perdurado en tierras del Líbano cristiano.

Impresiona en este tratado la importancia del recogimiento interior para escuchar las mociones e ilustraciones del Espíritu Santo en el alma del cristiano, para lo cual es preciso la mortificación interior y la necesaria identificación con Cristo y su voluntad para escuchar el agua cristalina de la fuente.

Finalmente, no podemos terminar esta breve introducción o reseña al trabajo de Diego Martín Peñas, sin recordar la impresionante apoyatura de este trabajo en la Sagrada Escritura, tanto del Nuevo como del Antiguo Testamente, especialmente los salmos y libros sapienciales. Algo verdaderamente encomiable y muy ilustrativo para enseñar a rezar con la Palabra de Dios.

Deseamos sugerir a nuestro autor que en sucesivas ediciones muestre las vidas de oración de los nuevos santos que está beatificando y canonizando la Iglesia en estos años pues ciertamente la vida de oración habitual en las más diversas circunstancias del cristiano les hace no solo intercesores del pueblo cristiano sino modelos de oración personal.

José Carlos Martín de la Hoz

Diego Martín Peñas, Junto a la cristalina fuente. Orar para recuperar la frescura de la fe, PPC, Madrid 2026, 436 pp.