Un viejo pensador

 

Resulta conmovedor volver a ver una fotografía del famoso teólogo de la liberación, el brasileño Leonardo Boff, en la portada del libro que recoge sus memorias y que ha sido publicado por ediciones Trotta. Es la imagen de un hombre canoso, pensativo, concentrado en sus pensamientos al final de su vida.

En realidad, hemos de resaltar enseguida que se trata de memorias doctrinales, pues no se narran hechos biográficos, sino que se refieren exclusivamente a la evolución de su pensamiento hasta el final, mostrado en esta obra culmen, que podría calificarse como último testamento espiritual, doctrinal de su cosmovisión.

La primera impresión que produce la lectura seguida del libro es el llamativo empeño del autor por ensamblar el lenguaje científico divulgativo de temas tan importantes como la prehistoria, la antropología humana, la geología, la biociencia y la biotecnología, con los que busca dar un fundamento científico serio a sus teorías ecológicas. Así pues, se unirán, de modo acrítico, lugares comunes, con estudios científicos serios y de afirmaciones científicamente probadas. Como apenas hay citas, no podemos juzgar si proceden de lecturas seria o de lecturas propias contrastadas con enciclopedias (cfr. 13-17 y 38-39).

El ensamblaje del lenguaje científico se realiza con el lenguaje filosófico y teológica, intentando construir una nueva teología de la ecología, como en su día fue pionero de la teología de la liberación. Boff muestra que siempre ha sido un hombre de vanguardia; desde las comunidades de base y la lucha por la justicia social en Latinoamérica, como ahora en la teología ecológica. Pero ¿Dónde queda el mandamiento nuevo de la caridad?

El profesor Boff no ha repensado su sistema filosófico y teológico a la luz de la Encíclica “Laudato Si” del papa Francisco, sino que ha introducido con toda naturalidad la Encíclica del papa en su sistema para utilizarla, a veces manipularla, como banderín de enganche para atraer a otros pensadores (77-78).

El problema del nuevo sistema teológico y filosófico que preconiza Boff, es el mismo que le sucedió con la teología de la liberación. En aquella ocasión utilizó el marxismo para hacer teología y, en esta ocasión, ha tomado los presupuestos del modernismo de comienzos del siglo XX para hacer teología (79). De ese modo, va mucho más allá de la doctrina pontificia, de la Iglesia, del tratado de la creación, para dar por superada la revelación cristiana entregada por Jesucristo a los hombres y a la Iglesia (54, 76).

La nueva revelación trasmitida por Boff a todos los hombres de buena voluntad no viene del cielo, sino de la propia evolución del pensamiento humano y “de la tierra madre en un despliegue del espíritu y de la materia”. (91-109). Evidentemente para Boff y sus seguidores la religión natural sucede y mejora la revelación de Jesucristo que ha sido incorporada y mejorada. Las fuentes de Boff son: Theilard de Chardin (16), Hans Kung (114), Enrique Dussel (118), Evo Morales (138), Monod (145), etc.

José Carlos Martín de la Hoz

Leonardo Boff, Reflexiones de un viejo teólogo y pensador, ediciones Trotta, Madrid 2020, 190 pp.