Vacuna versus pandemia

 

Ahora que parece que se acaba… Lo primero que se nos ocurre al escribir algo así es “toca madera”, porque algo nos queda siempre de supersticiosos. Ahora parece que tenemos más datos a favor, sobre todo el número de vacunas administradas. Ahora la polémica reside en la marca: si AstraZeneca, si Moderna…, y así una interminable discusión que llena irremediablemente los telediarios.

Daniel Ramírez García-Mina escribe, como periodista que ha sufrido las búsquedas y pesquisas, un libro, para que conste, para que nos quede un recuerdo. Me parece que es esencial que nos queden recuerdos, que no nos olvidemos, porque lo que ha ocurrido en este año y pico es parte importante de nuestra historia. Es imposible tener una idea completa de cuantos libros, novelas, historia, etc., se han escrito sobre las dos guerras mundiales. Y sobre nuestra triste guerra civil. No sabemos los que surgirán del Covid.

Al final, querámoslo o no, nos interesa por qué la gente muere. No es que nos importe quedarnos en las tragedias, pero está claro que la idea de la muerte atemoriza, aunque también nos pone en la verdadera vida. La verdadera vida es la que comienza y termina. Y, desde luego, se vive de otra manera cuando se sabe qué hay después. La vida nuestra es totalmente distinta cuando tenemos patente, innegable y a las claras cual es el sentido de nuestra existencia. Y sobre esto se piensa mucho más cuando sabemos de un posible final, antes de lo que hubiéramos imaginado.

El libro se titula “Salvoconducto-19”, y el prólogo de Alsina comienza con estas palabras: “Escribir un diario es anclar la memoria, atar los hechos para preservarlos de la deformación que produce la distancia” (p. 7). Y con el tiempo se escribirán más historias, qué duda cabe, ya un poco noveladas, ya un poco mezcladas con impresiones, planteamientos políticos o ideológicos. Pero leer lo que el periodista ha podido ver en directo, porque tenía el salvoconducto, tiene un interés especial. Lo escribe y le valoramos. Pero apenas podemos juzgar nada más que algunos datos, algunas deficiencias en la actuación de los gobernantes. Pero lo que pasó es lo que pasó.

“Los hornos crematorios están desbordados. Los cuerpos se amontonan en hospitales y domicilios particulares” (p. 19). Desde ese momento el autor es consciente de que debe escribir el día a día, independientemente de que se vaya a publicar. Es una visión certera de futuro, que nos servirá siempre. También a nuestros hijos y a nuestros nietos, que casi no se creerán lo que pasó. “Me ha agarrotado el corazón que el Palacio de Hielo de Madrid se haya convertido en la gran morgue de la ciudad” (p. 20). No es lo mismo escribir esto en el mismo día que después. Sin duda alguna ahora, a un año largo vista, casi nos parece una exageración.

Y no hay duda de que muchos preferirán no pensar en lo pasado. ¿Qué necesidad hay de regodearse? Más de uno pensará que un libro como este no tiene salida. Bastante tenemos con las noticias de cada día y, ahora, al menos parecen más alentadoras. ¿Para qué volver sobre la tragedia? En el caso de las guerras terribles sufridas en el siglo pasado podríamos decir que vale la pena contarlo para que no vuelva a ocurrir. Pero en el caso de una pandemia vírica, que ya ocurrió hace un siglo, no depende para nada del desarrollo de la ciencia.

Nos ayuda saber que nuestra vida no está en nuestras manos, y que lo importante es pensar en el después.

Ángel Cabrero Ugarte

Daniel Ramírez García-Mina, Salvoconducto-19, Renacimiento 2021