Lo único cierto en esta vida es la muerte, y vivimos de espaldas a ella, como si nunca nos fuera a alcanzar: "Un hecho cierto en fecha incierta" -dirá Messori.
El autor nos habla de los nuevos ídolos que orientan a nuestras sociedades: juventud, salud, diversión, felicidad, pero aclara que no podemos ser felices si desconocemos nuestro destino en la tierra: "El significado, si es que lo tiene, de mi mínimo y transitorio paso por estos pagos" (Malcom Mudggeridge).
La diosa razón ha pretendido excluir el misterio de nuestras vidas, pero el misterio es real y la razón debería reconocer sus propios límites. La respuesta al misterio de nuestras vidas y de la muerte está en la fe, la Iglesia y la Eucaristía.
Subtítulo: La propuesta cristiana: ¿Ilusión o esperanza?
Comentarios
Vittorio Messori es
Vittorio Messori es periodista, se nota en el extraño título del libro: Apostar por la muerte. El subtítulo incorpora una interrogación muy poco literaria, más propia de uno de esos folletos que nos pueden dar por la calle o a la salida de la iglesia. Las cuatro parte en las que divide el libro tampoco nos aclaran mucho: Causas. Efectos. Opciones. Realidad. Nos encontramos ante un libro entre sociologico y apologético de la fe católica. Excesivamente extenso, es de esas obras en las que detectamos una idea interesante cada treinta páginas.
Sin embargo, impresiona. Impresiona un autor que ha sido educado lejos del catolicismo, pero se ha rendido a él. Probablemente los conversos tienen más que decirnos sobre nuestra religión que a los llamados cristianos de cuna. Messori dirá de si mismo que es "un volteriano derrotado por una misteriosa evidencia interior" (pág.198). Nos impresiona la erudición del autor, que se prodiga en citas de autores católicos y no católicos, desde Blas Pascal a Hans Küng.
El hecho de llegar a la Iglesia desde fuera, le proporciona una gran libertad para señalar que en ella encuentra los mismos defectos que en cualquier otra obra humana: "He aprendido -dirá- a distinguir entre la Iglesia y los que han sido llamados a administrarla: tipos mediocres como yo (págs.246-247). Siempre se ha dicho que la Iglesia es santa, pero los bautizados pecadores. Messori distingue entre la Iglesia como institución y la Iglesia como misterio (pág.194). Misteriosa presencia de Cristo en la tierra a través de una comunidad de hombres y de mujeres, a través de los sacramentos y especialmente de la Eucaristía.
Publicado en 1982, el autor menciona a aquellos que pretenden construir una dogmática "comprensible para el hombre moderno" (pág.374), máxime cuando afirmaban hacerlo en base a un pretendido "espíritu del Concilio". Explica cómo "el Vaticano II no ha cambiado un ápice -ni podría hacerlo- la fe católica definida por una Tradición milenaria" (pág.222). "Nada ha cambiado del Credo" -insiste (pág.224). Aclara cómo la asamblea conciliar, de carácter pastoral, se limitó a poner en su sitio aspectos que pasaban por esenciales sin serlo, y a colocar en primera fila otras preocupaciones de la Iglesia como son hacer presente el Reino de Dios entre los hombres y la llamada universal a la santidad.
Mientras tanto -continúa- "el pobre católico carga con la cruz de la confusión" (pág.221) y algunos "son puestos en entredicho por sus pastores por creer en el catecismo de su niñez" (pág.214). Pretenden acentuar la dimensión horizontal de la Iglesia y desconocen su relación con Dios. El autor pone un ejemplo difícil: "En la República Federal de Alemania sólo el 2% de los protestantes y el 10% de los católicos afirman tener ideas claras sobre después de la muerte" (pág.226-227); y es que ya no se predica acerca del otro mundo: ¿Quién oye hoy tratar sobre los novísimos: Muerte, juicio, cielo, infierno y purgatorio? Niegan incluso la existencia de los seres espirituales, como son ángeles y demonios (pág.11).
Hay que tener voluntad para leer este libro, ya que es árido pero verdadero. las últimas partes sobre la Iglesia, la humanidad de Cristo (Deus absconditus) y la Eucaristía son los más dulces. No se trata, sin embargo, de un fervorín sino de un libro de estudio.