El Islam

En el mundo occidental crece el interés por el Islam. Atrae, sin duda, como hecho religioso. Preo-cupa también el resurgir del radicalismo musulmán, que se ve como un factor desestabilizador en el equilibrio del planeta. Se impone además la presencia creciente de activas comunidades islámicas en casi todos los países que han representado la civilización cristiana. Las relaciones entre el Cristianismo y el Islam se han caracterizado históricamente más por la ten-sión y el enfrentamiento que por la colaboración. No es así extraño que la percepción que Occidente posee del Islamismo, junto a curiosidad, muestre sobre todo temor y recelo. De igual modo, muchos musulmanes tienen una visión deformada y muy negativa del Cris-tianismo. No faltan tampoco occidentales que muestran hacia el Islam una ingenua fascinación que les lleva a idealizarlo. Este libro se adentra en los principales aspectos del Islam, intentando conocerlo mejor, con serenidad y espíritu de entendimiento.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2001
240
978-84-321-336
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.5
Average: 3.5 (2 votes)
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Comentarios

Imagen de Porto

Creo que es un libro fundamental para entrar en el mundo del Islam y conocer básicamente sus ideas y sus conceptos sobre el hombre, el mundo, etc. y romper muchos prejuicios. A la vez contrasta mucho la visión que da el autor del Islam -en algunos momentos casi idílica- con los que estamos acostumbrados a constatar en los noticiarios. Choca también el que el autor tenga un deseo conciliador con el cristianismo que a veces resulta un poco extraño o forzado.

Imagen de LYA

Libro muy documentado sobre el Islam. Muy interesante para muchas personas que en estos momentos, más que nunca, se preguntan qué es lo que deben pensar sobre esta religión. Me parece que hay un excesivo empeño por comparar con el catolicismo. Sinceramente pienso que no resisten ninguna comparación ambas religiones, sobre todo porque la religión musulmana no sabe nada de la dignidad de la persona. Si empezamos por ahí y seguimos por que no saben nada de lo que es libertad pues ya nos damos cuenta que intentar establecer alguna comparación es un oprobio a la religión católica. Me parece que lo único que se puede decir de la religión islámica es que resulta tremendamente empobrecedora y que se hubiera entendido algo de haber surgido seis siglos antes de Jesucristo, pero siendo de seis después no se entiende qué sentido puede tener.

Imagen de cdl

La aparición del libro de José Morales sobre el Islam es del todo oportuna, pero nada oportunista. Aparece justo en el momento del atentado de los Estados Unidos, aunque el autor no ha tenido tiempo de recoger estos acontecimientos. Y por esta circunstancia tiene un enorme interés esta publicación, a la vez que el 11 de septiembre se convierte en la prueba del nueve de estas páginas. Es lástima que una brillante síntesis como ésta incluya algunos párrafos que, aunque escritos con el afán de facilitar la tolerancia y la convivencia entre credos religiosos, sin pretenderlo el autor se adentre en esos momentos por los páramos de lo políticamente correcto. Un par de ejemplos: una cosa es comprender el Islam y otra bien distinta afirmar que "el Islam ha sido durante siglos una fuerza de moderación y equilibrio"; o esperar, como dice Morales —lo que a mí me parece mucho esperar—, en la capacidad del Islam para dar vida a una forma de modernidad. Pues bien, si uno prescinde de esas concesiones, pocas aunque bien significativas, el resto de las páginas es una excelente síntesis de lo que es y supone en la Historia la fe islámica, escrita además con una claridad que ayuda a comprender ese mundo tan desconocido. La lectura de estas páginas aclara multitud de nociones, desde la figura de Mahoma a la descripción del Corán y la tradición (hadit), pasando por los conceptos de hombre, mujer y comunidad musulmana, la escatología, la limosna, la peregrinación, la guerra santa y las leyes penales, algunas de cuyas facetas inhumanas se describen, para, a continuación, hacernos caer en la cuenta de que en Occidente hemos tardado muchos años en abolir la pena de muerte, o, como también indica José Morales, el caso de los Estados Unidos, donde todavía no ha sido abolida. Aunque puestos a disculpar a los musulmanes y a comparar culturas, el autor ya podría haberse referido a la brutalidad de las brutalidades de Occidente, al aborto, el más abominable de todos los crímenes que nuestras civilizadas y democráticas leyes toleran y amparan en la actualidad.