La abadesa María, la Excelenta

En 1517, María Esperanza, abadesa del monasterio de Nuestra Señora de Gracia en Madrigal- Ávila, recibe un " breve " del Papa Julio II por el que se la reconoce como hija ilegítima del rey Fernando el Católico pero se desconoce quien es su madre.La vida de la abadesa cambia radicalmente pues, sin dejar de ser monja y abadesa, se dedica a la búsqueda de su madre. Pide permiso para revisar la situación de otros conventos, cosa que le fué concedida, siendo esa la disculpa para ir a parar hasta Bilbao con otra monja y una lega.Paso a paso, con paciencia y perseverancia de varios años, se enterará del porqué de su internamiento de recien nacida, del resto de su familia y de su madre. Todo ello engarzado con la historia apasionante de finales del siglo XV y principios del XVI en España.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2004
224
2005
250
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3
Valoración Socios
2.333332
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Imagen de Azafrán





style='font-size:10.0pt'>Toti
Martínez de Lezea elige, para su historia
novelada, dos formas muy acordes con el estilo literario en uso allá por
el siglo XVI: la autobiografía y el relato de viajes.



 




Esperanza de Aragón, hija bastarda de Fernando el Católico,
descubrirá al lector de esta novela los usos y costumbres de los
castellanos de Castilla y de los castellanos de las villas vascas que
aún siendo parte del Reino de Castilla conservaban sus fueros, usos y
costumbres, como los conservaban otros pueblos de las distintas zonas del
reino. Precisamente, el respeto a esos fueros y costumbres será lo que
lleve a Fernando el Católico, Rey de Castilla al igual que Rey de
Aragón, a la villa de Bilbao en 1476, ocasión en la que conoce a
Toda de Larrea, una joven de 15 años, quien dará a luz, nueve
meses después, a una niña , Mª Esperanza ProductID="la Excelenta. En" w:st="on">la Excelenta.
En 1484, ocho años más tarde, será ProductID="la propia Reina Isabel" w:st="on">la propia Reina Isabel
la Católica, quien acudirá a la villa de Bilbao para manifestar
su respeto a los fueros, usos y costumbres. Y en los festejos organizados por
los bilbaínos tendrá conocimiento de la existencia de la
niña, hija bastarda de su esposo Fernando. El episodio causó una
gran humillación a la Reina pues la joven y bella Toda declamó en
público unos versos en los que se desquitaba de las humillaciones
recibidas y se declaraba posesión del Rey. ProductID="La Reina Isabel" w:st="on">La Reina Isabel, muy
dolida, ordenó que se llevase a la niña al convento de clausura
que las Agustinas tenían en Madrigal de las Altas Torres, en
Ávila. Allí la reina tenía su palacio y casa.



 




Esperanza creció en el convento junto a otra niña, también
bastarda de Fernando, que llegó un año más tarde. Se
convirtió en una joven valiosa que llegó, por sus cualidades
personales, a ocupar el cargo de Abadesa a los veinticinco años. Es
entonces cuando recibe la visita de ProductID="la Madre Superiora" w:st="on">la Madre Superiora de
la Orden quien le trae un breve del Papa Julio II comunicándole que el
Rey Fernando el Católico, tras la muerte de Isabel, la reconoce, a ella
y a la otra monja con la que había crecido, hijas suyas.



 




Esperanza se las ingeniará para conseguir el nombramiento de Inspectora
General de los Conventos y Monasterios de la orden agustina
en Castilla y León. Y comienza así sus viajes hasta la villa de
Bilbao en donde está segura de poder descubrir algo de su pasado y,
sobretodo, lo relacionado con su madre y quizás a su madre misma.



 



Encuentra
a su tío Pedro Larrea, días antes de su muerte; tiempo suficiente
para que reciba la herencia que le pertenecía como única
descendiente con vida. Y conoce a Tristán
Díaz de Leguizamón, Pariente Mayor de
los oñacinos, causante de la desgracia de ProductID="la joven Toda" w:st="on">la joven Toda, a quien
obligó a yacer con el Rey Fernando, y por tanto causante de su propia
desgracia. La trama de la novela permitirá a Mª Esperanza vengar de
algún modo toda aquella afrenta.



 



Igualmente
descubre que el militar que había secuestrado a Toda y a la niña,
aquel que la había conducido al convento de Madrigal por orden de ProductID="La Reina Isabel" w:st="on">la Reina Isabel, vive
aún en Trujillo. Mª Esperanza se las ingenia para poder acudir a
Trujillo y continuar así sus indagaciones sobre el paradero de su madre,
Toda de Larrea.



 



Y
efectivamente descubre lo ocurrido a Toda. En el último episodio se da
noticia del final de todos y cada uno de los personajes que acompañan a
Mª Esperanza en el esclarecimiento de su pasado y en la búsqueda de
sus raíces.



 



Este
será el nudo aglutinador de la novela: la necesidad de todo ser humano a
tener noticia de quienes son sus padres, más altos o más bajos en
el contexto social; más inteligentes o menos; incluso mejores o peores.
Lo que un padre haya sido en excelencia, sin duda honrará al hijo; lo
que haya sido en vergüenza, lo humillará. ¿Pero habrá
mayor desgracia para el ser humano que no conocer quienes le engendraron?
Quizás para quienes hemos conocido a nuestros padres, este sentimiento
de angustia nos resulte extraño y no nos alcance. Pero Mª
Esperanza, la Excelenta, luchó duramente, en
una época en la que las mujeres carecían de toda autonomía
e independencia, por averiguar su pasado.



 



A
lo largo de la novela, la autora de noticia de los comportamientos no adecuados
de reyes y reinas que no respetaron el vínculo conyugal y mantuvieron
relaciones extramatrimoniales. Se muestra también en la novela las
consecuencias históricas, las luchas de dinastías –los
hijos legítimos y los bastardos- por conservar
el poder. Las muertes y asesinatos crueles de mujeres e hijos o las vidas
extrañas a las que se sometían a niños inocentes. Los
Reyes hacían con sus cuerpos lo que querían. Las consecuencias
las pagaban sus familias y los propios reinos que sufrían guerras
civiles, miserias y ajusticiamientos de los partidarios vencidos.



 



La
autora relata muchos de esos casos. Sin embargo ProductID="La Reina Isabel" w:st="on">la Reina Isabel de
Castilla no tuvo hijos fuera del vínculo matrimonial. Si los hubiese
tenido habrían sobrevivido, al igual que los que su esposo y primo tuvo.
Porque entonces la
Iglesia Católica prohibía el matrimonio entre
primos, no porque los estudios de Biología hubiesen ya demostrado los
peligros de la repetición de la carga genética entre familiares,
sino porque a la
Iglesia Católica le constaba el hecho y quería
prevenir a sus hijos de un peligro que quizás no se podía
demostrar científicamente en aquel momento de ProductID="la historia. Isabel" w:st="on">la historia. Isabel
y Fernando eran primos y los hijos de ambos murieron muy jóvenes o
padecieron enfermedades graves. Los hijos bastardos
del Rey Fernando gozaban de buena salud.



Una
novela que, con un lenguaje sencillo y una trama que capta la atención
del lector desde las primeras páginas, puede ayudar a repasar y
profundizar en algunos hechos históricos de gran relevancia.





Imagen de Perandones

He leído esta obra de Toti Martínez de Lezea, y tengo que decir que no me ha gustado nada. La Comunera es mucho mejor. Me parece que se hace un flaco servicio a la historia, cuando se nos describe a una monja del siglo XV con la mentalidad de una mujer del siglo XXI. Esto es algo muy típico de algunas novelas históricas. Se nota, a veces, demasiado, que lo que se nos quiere transmitir son las propias ideas del autor, sin un mínimo esfuerzo para entender la mentalidad imperante entonces. No te mete en el siglo XV. El rigor histórico brilla por su ausencia. Un ejemplo: en un momento dado, habla de que la Inquisición perseguía en aquella época a los conversos, pero añade que a los amancebados y a todo el que dijera algo en contra de la Iglesia, y a los protestantes. La acción se sitúa en 1510: ¡ocho años antes de Lutero! Parece mentira que haya errores como éste. Te da una idea del rigor histórico con el que está escrito el libro.

Imagen de Rubito

Obra distraida, atrayente y facil de leer en la que no salen muy bien parados los cristianos de la época y, sobre todo, Fernando I el Católico al que achaca, no sé de que fuentes dispone, dejar Castilla y Aragón plagado de hijos ilegítimos. A la reina Isabel solo le imputa el haberle quitado el reinado a su hermana Juana " la Beltraneja".
Estas críticas estan latentes en la obra de esta autora lo que hace pensar que algo raro le bulle por dentro.Sí es cierto que la obra está escrita con delicadeza y sin morbo.