La hora veinticinco

Historia de Iohann Moritz, campesino rumano, y de Traian Koruga, novelista, durante la Segunda Guerra Mundial y, al término de la misma, en los campos de desplazados de Europa del Este.

Iohann Moritz ha pasado por todo tipo de campos y prisiones en Rumanía, Hungría y Alemania. Traian Koruga, novelista y diplomático, ha sido encarcelado al finalizar la contienda al ser funcionario del gobierno rumano, aliado del Eje en contra de la Unión Soviética.

Traian Koruga es un trasunto del mismo autor. La hora veinticinco es aquella en que la vida de los hombres deja de tener sentido.

 

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2010
432
978-84-9377-890-3

Original de 1947.

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La novela consta de dos partes. De la primera -libros primero al cuarto- el personaje central es Iohann Moritz, campesino rumano, que por una serie de circunstancias desgraciadas ha pasado la guerra rodando de campo en campo, y de prisión en prisión. Moritz insiste en que no es culpable de nada, pero  en Rumanía es judío, en Hungría rumano y, posteriormente, miembro de una minoría germánica casi extinguida denominada heróica. Él sólo sueña con volver a su aldea, a sus campos, con su mujer e hijos.

 Esta primera parte la consideramos demasiado simple. Oscila entre el cuento y la novela histórica, ya que corresponde a hechos reales novelados.

Para la segunda parte -del libro quinto hasta el final-, el personaje central es el novelista Trian Koruga, aparentemente el mismo Vilgl Gheorghiu. En ésta el sufrimiento aparece como mucho más real y embarga al lector. El personaje se rebela contra lo que le parece una sociedad hecha para las máquinas y las estadísticas, en la que el hombre individual apenas cuenta. Desde un campo para desplazados mantiene que el Hombre ha sido sustituido por el Ciudadano, sujeto a la ley y a la burocracia. Estas no pueden descender a los casos individuales. la guerra ha terminado, pero Traian sigue internado porque las autoridades así lo han dispuesto. Stalin había reclamado la devolución de todos los refugiados de Europa del Este.

No queda claro lo que defiende Gheorghiu. Es absolutamente cierto que la economía es el nuevo evangelio, pero tampoco existe una sociedad que pueda subsistir sin leyes. Frente al poder del Estado existen doctrinas que exaltan el individualismo, como pueden ser el existencialismo, la anarquía o aquellas que defienden la vuelta a la naturaleza (Thoreau), pero no pasan de utopías. Hay un punto medio entre totalitarismo y utopía que podría estar representado por la religión cristiana -en la novela el padre Koruga-. El cristianismo se dirige al individuo pero lo orienta hacia sus deberes sociales.

Insistimos en que la primera parte de la novela es histórica, pero la encontramos mejor descrita en Primo Levi -Si esto es un hombre- o en Victor Frankl -El hombre en busca de sentido-. La segunda parte es más profunda en cuanto plantea la dialéctica entre el Hombre y el Poder. La novela fue muy bien recibida en 1947, recién terminada la guerra, lo que libró a su autor de ser repatriado a la Rumanía comunista y le permitió asentarse en Francia; aún así no la considero una de las grandes novelas del siglo XX, como se ha pretendido.

Para lectores interesados.