Morirás en Chafarinas

Intrigante novela negra y de aventuras sobre el tráfico de drogas en un cuartel de Melilla.
"Morirás en Chafarinas"está a medio camino entre la novela negra y el relato de aventuras. En ella, la vida militar, el mundo de las drogas y una ciudad de Melilla fantástica y subyugante conforman el ambiente en el que se desarrolla una acción vibrante, cuya intensidad crece con cada página hasta desembocar en un final inesperado. También disponible en versión digital
Jaime, cabo de guardia en el cuartel de regulares de Melilla, no puede impedir que uno de sus centinelas, tras inyectarse heroína adulterada, organice un altercado en el barrio árabe de la ciudad, y termine por arrojarse desde el minarete de la mezquita. Una segunda muerte con idéntico origen impulsará al capitán Contreras a sacar del calabozo a Álvaro Cidraque y encargarle la investigación de los hechos. Cidraque descubre un importante tráfico de droga, controlado por algunos de los altos cargos del cuartel.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2008 Gran Angular. SM. Madrid
200
9788434850910

Primera edición, 1990

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Imagen de Azafrán

Fernando Lalana elige como fondo de su historia la situación en la que muchos de los españoles de las quintas anteriores al 2001 cumplían con la patria realizando el servicio militar obligatorio en destinos como Melilla.

Melilla es una ciudad que pertenece al reino de España. Está emplazada en el norte de España y su relevancia en la historia del siglo XX no pasa desapercibida.

El protagonista, un “cabo primera” del ejército español, espera completar los últimos tres meses del servicio militar con impaciencia y aburrimiento. La ciudad parece adormecerse con el excesivo calor de la tarde veraniega, cuando comienza una serie de episodios trágicos. En unas horas dos soldados mueren en extrañas circunstancias que es una forma de aludir a efectos inusuales de los que se inyectan heroína.

El primero parece desquiciarse, dispara al aire un cargador entero y termina tirándose desde la torre de una mezquita, del minarete. El segundo, Cidraque, compañero de celda de otro recluso castigado con tres meses de prisión por desacato a la autoridad, empieza a dar voces, ataca al compañero y termina con su vida con en un ataque de corazón típico de las sobredosis.

Uno de los capitanes pide a Cidraque su colaboración para averiguar quién distribuye la heroína en Melilla. A cambio le ofrece borrar de su historial la insubordinación y el castigo.

Y Cidraque pide ayuda al protagonista del relato que trabaja como oficinista y tiene acceso a documentos que pudieran dar alguna luz a la investigación.

Unas veces juntos y otras, separados, cada uno de los dos militares van descubriendo una sutil trama que introduce la droga en Melilla. El punto de distribución resulta ser una lavandería cuyos propietarios son dos capitanes del ejército español y a la que acuden algunos militares con frecuencia.

La muerte de un tercer soldado que hacía guardia en una garita del perímetro de la base militar dispara todas las alarmas. Es el tercero y resulta que es un viejo yonqui igualmente.

Cidraque es capaz de unir las informaciones obtenidas. Sólo necesitan las pruebas.

A través de un amigo del militar protagonista se introducen en el archivo del personal de la base y allí encuentran información sobre la vida pasada de los dos capitanes propietarios de la lavandería.

Cidraque encuentra un mapa sobre galerías subterráneas existentes en las Islas Chafarinas; una información clasificada como “reservada”. También descubren que ambos capitanes han mostrado mucho interés en cubrir las guardias de mandos en dichas islas, trabajo que todos los demás mandos intentan evitar.

Por si fuera poco, el siguiente reemplazo para la base de las Islas Chafarinas parte al siguiente día y Cidraque aparece en las listas de los destinados a esa base.

El protagonista del relato pide un permiso de visita para acompañar a Cidraque, para que no se sienta solo y así poder presentarle a algunos militares allí destinados amigos suyos. Pues Cidraque teme que sus investigaciones le hayan puesto a descubierto ante el capitán que es uno de los propietarios de la lavandería.

Una vez en las Islas Chafarinas, el militar de visita, el protagonista del relato, no puede regresar a Melilla por avería en el barco. A las pocas horas de su llegada reciben la noticia de que la mujer del capitán ha sido asesinada y suponen que el capitán tendrá que regresar en el barco a la mañana siguiente a Melilla.

Cidraque vuelve a contrastar todos los indicios y manifiesta sus sospechas sobre la conducta del capitán. Si es él el enlace con los contrabandistas, el trato tendría que llevarse a cabo esa misma noche. Así que deciden vigilar el sueño del capitán. Así descubren que el capitán abandona su habitación por un túnel. Ellos tienen el mapa y Cidraque es capaz de seguirle a través de las galerías que unen las islas.

Una novela trepidante con un final totalmente inesperado.

Bien escrita y con mucha acción.