La Fe en nuestro tiempo

Este volumen reúne dos series breves de meditaciones y dos conferencias pronunciadas por Guardini entre 1955 y 1962. Las meditaciones llevan por título común "La existencia en la fe", sobre la Creación, y "El bien, la conciencia y el recogimiento", sobre la presencia de Dios en el hombre a través de la conciencia. Las conferencias fueron pronunciadas en 1961 y 1960 respectivamente. "La fe en nuestro tiempo" da título al volumen; trata sobre el ateísmo y las soluciones intelectuales y prácticas al mismo. En "La libertad" Guardini estudia los derechos individuales y la democracia, de los cuales afirma que deben estar fundamentados en auténticos valores a fin de no caer en el caos o en la dictadura.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
1965
220
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El volumen empieza con la conferencia "La fe en nuestro tiempo", pronunciada por el autor en 1961. En ella Guardini estudia el ateísmo moderno cuya causa principal es la ilusión cientifista: pensar que la Ciencia llegará a desvelar todos los misterios del universo de forma que la fe religiosa terminará por engrosar el elenco de las creencias míticas. Frente a ello, Guardini parte de la libertad y la responsabilidad del hombre como pruebas de su ser espiritual -un ser que busca-; afirma que el cristianismo no debe menospreciar el diálogo y estudio de las demás religiones, incluido el ateísmo como fenómeno histórico y cultural; pone de relieve el trasfondo religioso de la relación del hombre con el mundo y la naturaleza y sugiere que la Iglesia debe reconocer los errores del pasado en su relación con las demás religiones y culturas. Sabemos como muchas de estas propuestas hallaron eco en el Concilio Vaticano II y en el magisterio de los Pontífices posteriores a la Asamblea ecuménica. El autor concluye que en el futuro la fe se basará en la interiorización, el compromiso y la fidelidad. El segundo apartado, "La existencia en la fe" es un conjunto de tres meditaciones sobre la Creación y la cercanía de Dios al hombre. "El bien, la conciencia y el recogimiento" es el apartado más sugerente y en el que se pone más de manifiesto el pensamiento del autor. Parte de la convicción de que los adultos están desasistidos en su fe: o bien la abandonan como un hermoso recuerdo de juventud, o tratan de conservarla a través de un conjunto de actividades exteriores sin alma. Guardini aconseja prestar atención a la conciencia. La conciencia es el juicio interior sobre el bien y el mal en un momento determinado, pero donde está el Bien allí está Dios. Luego podemos acudir a Él en el interior de nuestra conciencia en oración y quietud. Vivir la vida de acuerdo con la conciencia supone vivirla en presencia de Dios. Él no nos priva de libertad y nos llena de vida. El último apartado del libro se refiere precisamente a la libertad, los derechos humanos y la democracia. Guardini pronunció esta conferencia en Múnich, en 1960, cuando todavía estaba fresco el recuerdo del nazismo. El autor repasa el derecho a mantener las propias convicciones, a la elección profesional, al matrimonio, la libertad académica y de información, así como a participar en las decisiones que afectan a la colectividad. Ahora bien, señala como el ejercicio de estos derechos y libertades debe estar apoyado en la verdad y la responsabilidad. "Todo derecho -afirma- se basa en un valor que lo fundamenta y protege". La democracia exige responsabilidad en la búsqueda del bien común social y respeto a los discrepantes. El pensamiento de Guardini es básico, fundante. Él, de hecho, nunca quiso ser más que un educador adaptado a la edad y cultura de aquellos a los que se dirigía: los jóvenes universitarios y los cristianos adultos. López-Quintás, su biógrafo en España, señala como después del Concilio la teología discurrió por otros caminos y las enseñanzas del autor cayeron en el olvido. Consecuencia del abandono de lo más básico en la fe y en la catequesis es que éstas hayan quedado expuestas a los vaivenes de las filosofías y tendencias de moda.