Por qué pensar si no es obligatorio

Disentir sin herir es cada vez más difícil, y más valioso, tanto en las personas como en las ideologías. Hay quienes no soportan una oposición a su punto de vista, y hacen uso de su poder siguiendo el proceder del pensamiento único: quien se mueva, no sale en la foto. A quienes se atreven a pensar y a cuestionar el statu quo pronto se les cuelga el cartel de homófobo, fascista o intransigente. Buscar la verdad es inconcebible: se construye o se inventa, pero no existe.
¿Es obligatorio pensar, si a veces solo trae problemas? “Pensar” requiere saber qué han dicho los demás, qué errores han cometido y qué verdades han alcanzado. “Pensar” requiere estudiar. El autor ofrece en este libro una valiosa introducción al pensamiento filosófico.
Rafael Corazón (Córdoba, 1952) es doctor en Filosofía y Teología. Ha publicado numerosos libros de filosofía, especialmente sobre Descartes y Kant, además de algunos manuales. Entre sus obras se encuentran La verdad, un consenso posible ; Kant y la Ilustración ; Filosofía del trabajo ; El pesimismo ilustrado ; Agnosticismo y Filosofía del conocimiento.

Reseña del Editor

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2014
234
9788432144394
Valoración CDL
4
Valoración Socios
4
Average: 4 (3 votes)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

3 valoraciones

Género: 

Comentarios

Imagen de nitavidal

"¿Es obligatorio pensar? Para el hombre sí. Si no lo hace, otros lo harán por uno, o bien, serán los instintos y las pasiones más bajas las que tomarán las riendas de nuestra vida." Así presenta Rafael Corazón esta introducción al pensamiento filosófico. Añade la idea de que para pensar bien, para buscar la verdad, es necesario conocer lo que han pensado y piensan otros; asi, consecuentemente, debemos percatarnos de los errores que han cometido y de las verdades que han alcanzado. Para eso, el autor hace un repaso histórico (centrándose, principalmente en el pensamiento clásico, en los principales pensadores modernos y en el cristianismo) sobre los siguientes interrogantes: el hombre como ser cognosciente, las tendencias y la voluntad, y la persona. A la par nos descubre -pensando- las incoherencias internas o las verdades alcanzadas de estas filosofías. De este enorme trabajo podríamos deducir la idea de que "el hombre no es un animal más, ni siquiera el más evolucionado; que, el fin o el sentido de la vida humana, en consecuencia, no es <<natural>>, puesto que, no pertenece a la naturaleza física; y que el sentido de la vida humana es trascendente, no pertenece a este mundo sino que es directamente Dios, que es su Creador".

Puede parecer sencillo llegar a estas conclusiones cuando se ven escritas, pero para ello hace falta pensar mucho y desgraciadamente el activismo que reina en la actualidad no lo facilita, de ahí que cada vez sean más necesarios libros como este que son como un despertador a nuestra inteligencia. 

Imagen de Ran

Apoyándose en una línea de pensamiento filosófica, el autor analiza la realidad que nos rodea, comenzando con la afirmación de que la realidad existe externa a nosotros, y que estamos capacitados para conocerla; valiéndose de incontables “sucesos” de la vida ordinaria, que no por eso pecan de sentido, se eleva trascendiendo un análisis superficial; así en la primera parte del libro  se detiene en estudiar el conocimiento aportando los mimbres para bien pensar, ofreciendo una visión positiva y esperanzadora: no estamos abocados al subjetivismo, tenemos capacidad de salir de nosotros mismos y  contemplar la naturaleza. La Naturaleza considerada tanto en su acepción “común” como su profundización filosófica, que el autor engarza ambas acepciones ofreciendo argumentos para afirmar que el tan denostado concepto filosófico en el momento actual, tiene fundamento “in re”.

Repasa las corrientes de pensamiento actuales y sus implicaciones en la vida real, poniendo de manifiesto sus carencias y aportando posibles soluciones, afirmando la prioridad del pensamiento, el entendimiento, sobre la voluntad, y  examinando sus consecuencias en el presente. Con un razonamiento lúcido y sugerente  aborda el estatus del hombre en la Naturaleza, cómo la  trasciende y se eleva a la categoría de Persona, donde el hombre adquiere todo su sentido, abriéndose a la trascendencia señalando su libertad sin la cual  el hombre no podría amar y elevarse al conocimiento de un ser, Persona, que le trasciende y que le da su razón de ser, es decir Dios.

Termina el libro analizando, de manera lúcida, desde la perspectiva del hombre como Persona, la sexualidad y la ideología de género, de modo muy sugerente y claro poniendo en evidencia sus contradicciones y errores que, con el planteamiento actual, no resisten un tratamiento medianamente profundo y serio, coherente con una línea de pensamiento filosófica y científica.

Para completar la visión de conjunto y un mayor entendimiento de lo que se cuece en la cultura actual, el autor propone un anexo que recoge la doctrina del Nominalismo, en su inicio a finales de la Edad Media y en el momento presente, como sustrato básico para entender del pensamiento actual.

En definitiva, un trabajo escrito de manera llana pero sin perder profundidad,  que supone un paso más en el acercamiento del pensamiento filosófico a la realidad cultural actual, y a las ideas y modos de vida: de la vida cotidiana de la gente de la calle. Con valentía, y sin complejos, aborda temas actuales ofreciendo un diálogo abierto a quienes piensan de modo diverso.

Imagen de aita

Un completo y asequible resumen de la antropología filosófica para saber de lo que hablamos. Leer artículo...