En el verano de 1941, Simone Weil traduce el padrenuestro y lo aprende de memoria. «La dulzura infinita de aquel texto griego», escribirá más tarde, «me impresionó de tal modo que durante algunos días no pude dejar de repetirlo incesantemente».
Oracion en el mundo.
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Magnífico trabajo sobre el
Magnífico trabajo sobre el padrenuestro en la espiritualidad de Simone Weil.