Cuando Jesús ascendió a los cielos los discípulos se encaminaron cabizbajos hacia Jerusalén para congregarse allí y esperar con paciencia la venida del Espíritu Santo, pues como afirma uno de los Padres Apostólicos: “doce hombres partieron de Jerusalén a la conquista del mundo”.
Para poder ir predicar el amor de Dios por el mundo entero debían estar en ellos primero en conversación habitual con Dios, es decir tomar y retomar el hilo de una conversación personal que los llevaría a la vida eterna y a la autenticidad de una vida de enamoramiento.
Precisamente Paolo Rumiz (Trieste 1947), escritor italiano de fama, ha visitado conventos de benedictinos en toda Europa y ha tomado el hilo de la historia para descubrir que la intimidad con Jesucristo que tenían esos frailes se contagió a personas de toda clase y condición, hombres y mujeres, por el mundo entero y fue cuajando en muchos monasterios en el universo conocido que se han convertido en los pulmones de la Iglesia universal.
Efectivamente, nuestro autor habla de las raíces de Europa, puesto que, tras la caída del Imperio romano y la llegada de tribus germánicas, algunas paganas y otras arrianas, que arrasaron el imperio y sus instituciones, los monasterios benedictinos volvieron a hacer crecer la cultura y la civilización primero en el mundo occidental y después en otros muchos lugares de la tierra.
El recorrido histórico de esos conventos, los avatares de la historia, los momentos de decadencia y de ilusión de santidad y de formación de monjes por el mundo entero hará de los benedictinos cocreadores de la Europa de nuestro tiempo.
Además, la amplia cultura y erudición de nuestro autor sabrá poner en pie la veterana regla de san Benito y aplicarla a los problemas de nuestro tiempo, pues lógicamente son reglas de vida y criterio para todas las épocas.
La antropología que encierra esa regla fruto de la experiencia de la vida de santidad común aportará también lecciones para la convivencia en nuestro tiempo en empresas, la familia y otras instituciones: como dirá congracia uno de los monjes: “este monasterio es como el arca de Noé” (40).
Asimismo, saldrá a la luz bromas y dichos de los frailes trasmitidos de uno lugar a otro como “los demonios de mediodía” para referirse a las dificultades de vencer el sueño mientras se reza a primera hora de la mañana o de la tarde (153). Son tantos los países visitados y las costumbres locales que asombra la riqueza de anécdotas y sencillos sucesos que van jalonando este trabajo que se hace realmente muy ameno.
José Carlos Martín de la Hoz
Paolo Rumiz, El hilo infinito. Viaje a las raíces de Europa, Anagrama, Barcelona 2026, 379 pp.