La suerte de haber nacido en nuestro tiempo

Analizando las diferencias entre militancia y conversión misionera, en una época en la que ya no hay utopías, el autor confirma que la esperanza del que cree está por encima de la nostalgia.
Quien se adhiere a un partido político, primero se adhiere a su doctrina, y luego hace propaganda y procura incorporar a muchos para transformar el mundo según esos valores. ¿Es así como actúa la Iglesia Católica? El autor analiza las diferencias entre militancia y conversión misionera, antes de llevar a cabo un agudo y optimista balance de los tiempos que nos toca vivir: la esperanza del que cree está por encima de toda nostalgia y de toda utopía, en una época que se caracteriza por la muerte de las utopías. Fabrice Hadjadj

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2016
62
978-84-321-4672
Valoración CDL
3
Valoración Socios
3.666668
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Comentarios

Imagen de cattus

Coincido plenamente con el comentario de nitavidal, un libro que invita al optimismo, tras un análisis claro y valiente de la situación en la que nos encontramos, acompañado sugerentes soluciones para transformarlo. Merece la pena leerlo.

Imagen de polvorista

Sugerente y recomendable conferencia del autor sobre la situación cristiana en la sociedad actual y el modo de afrontarlo.

Imagen de nitavidal

Tremendamente realista es la visión de nuestro tiempo en ojos de Fabrice Hadjadj. Un apostolado para el Apocalipsis es su principal aportación: una llamada, a todos los cristianos, que encarna la defensa de la realidad en su vertiente más sencilla. 
Parte de la diferenciación entre la misión católica y la de cualquier ideología, apoyándose en cinco puntos: mientras que una ideología conlleva adherirse a algo, el cristianismo es volverse hacia alguien; quien sigue una ideología es uno entre los otros, el cristiano es uno para todos los otros; las ideologías son universales abstractos, mientras que el cristianismo es un universal concreto; el cristianismo es una alianza con Dios, no un enfrentamiento; una alianza más poderosa que cualquier enfrentamiento que nos hace ver como una bendición el haber nacido en nuestro tiempo, exige una esperanza por encima de toda nostalgia y utopía. 
Continúa analizando los signos de los tiempos: fin del progreso, globalización, la era de la tecnología, el culto al sentimiento, el desmaterialismo, el dividualismo y la idea de Dios como una fórmula mágica. Y proponiendo alternativas: el comienzo de la esperanza, la ecología integral, la exigencia de austeridad, la amplitud de corazón, el lema benedictino "ora et labora", las comunidades pequeñas y la idea de Dios como Padre creador. 
Concluye con un pequeño capítulo que titula "ante la desercanación, reencontrar la carne" donde nos plantea la grandeza de la maternidad y la paternidad y todos los problemas y distorsiones que se derivan en este ámbito por la falta de comprensión del sexo. 
Una lectura muy necesaria para comprender, precisamente, nuestro tiempo.