Blog de cattus

Boletín de Ayuda al Redactor. Marzo de 2017

 

Diversos errores que pueden cometer quienes escriben mucho y que conviene corregir a tiempo... 

Numerales (I): "son grupos de palabras, pertenecientes a la clase de los cuantificadores, que sirven para establecer un cómputo basado en los números naturales", son: cardinales, ordinales, fraccionarios y multiplicadores. Numerales cardinales: "proporcionan la medida numérica de un grupo de entidades" ("dos horas", "cuatro camiones").

 

La buena guarda

Hay que alegrarse por esta nueva edición de una de las mejores obras de Lope de Vega, preparada por Francisco Crosas, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo, especialista en literatura española medieval y del Siglo de Oro.

Hofmannsthal

La obra quizá más popular del escritor austríaco Hugo von Hofmannsthal (Viena, 1874-1929) es Jedermann (Cada uno), un drama teatral en un solo acto que se estrenó en 1911. Nueve años después, el afamado director escénico Max Reinhart, con la colaboración del propio autor, organizó una representación de la obra –al aire libre–, para el Festival de Salzburgo, que produjo tal impresión en el público que, desde entonces, la puesta en escena de Jedermann se repite cada verano durante aquel evento cultural. Un hecho que me parece encomiable; ojalá fuéramos capaces de imitarlo en suelo hispano, porque obras candidatas no nos faltarían, además del Tenorio.

Ernestina

Hace pocos días, mi amigo Álvaro me trajo un viejo librito que habían encontrado entre las pertenencias de su suegra, fallecida recientemente, y me comentó que Carmen, su mujer, deseaba que me quedara con él. Se trata de un ejemplar de Presencia a oscuras (1948-1950), poemario de Ernestina de Champourcin (Vitoria, 1905-Madrid, 1999) –el número LXXXVII de la colección Adonáis–, al que le faltan las tapas. A mi amigo, le sorprendió que conociera el texto y a su autora.

Boletín de Ayuda al Redactor. Febrero de 2017

Diversos errores que pueden cometer quienes escriben mucho y que conviene corregir a tiempo... 

Revisar los textos siguientes:

Soluciones:

 

1. El cazador asecha la presa.

Figuras retóricas

Uno podría suponer que los tropos y otras figuras retóricas del lenguaje están reservadas a los poetas, novelistas, dramaturgos…, y a los grandes oradores. Sin embargo, no es así, porque incluso en el uso más cotidiano del idioma, de un modo más o menos consciente, empleamos esos y otros recursos expresivos. Recuerdo que, hace bastantes años, me sorprendió la respuesta que escuché a Juanito, aquel delantero del Real Madrid ya fallecido, en una entrevista por televisión en la que hablaba de su trayectoria como futbolista: "a lo largo de mi vida, no me han regalado ni los adjetivos". Me pareció una imagen bastante genial.

Verborrea

Parece que se va introduciendo el neologismo –el tiempo dirá si cuaja– cuñadismo, con la doble acepción de 'nepotismo o favoritismo hacia los cuñados', que es sinónima de amiguismo; y de 'tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás'. Este segundo significado es más bien de uso coloquial.

Boletín de Ayuda al Redactor. Enero de 2017

Diversos errores que pueden cometer quienes escriben mucho y que conviene corregir a tiempo... 

Revisar los textos siguientes:

Soluciones:

1. Hablaron de los fondos buitres.

Carencias

Hace algunos años, estaba de paso por Valencia y aproveché para visitar una exposición sobre la Eucaristía en la catedral. Mientras observaba una custodia, se acercó un profesor con un grupo de alumnos, probablemente de bachillerato. Cuando estos le preguntaron sobre el significado y el uso de aquella joya litúrgica, aquel no supo contestar. Algo semejante me sucede a menudo en las frecuentes visitas al museo del Prado, al coincidir con personas que observan grandes cuadros de tema bíblico o mitológico, pero, por los comentarios que hacen, se deduce que ignoran de qué tratan, y no me refiero a turistas chinos, coreanos o japoneses.

Cuento de Navidad

Estuve a punto de asesinar a un hombre. ¿Por qué no lo hice? Soy buen cazador. Agazapado entre los riscos que llaman del Berrueco Alto, no muy lejos de mi casa, lo vería subir por el sendero y llegar al collado de las Torcaces para bajar hacia la suya por la otra vertiente. Él no me podría ver, si yo no me dejaba, y, además, dispondría de tiempo para prepararme tranquilamente, sabía que no iba a fallar. ¿Por qué no lo hice? Aquel vecino nos había hecho mucho daño a mi familia y a mí –amparado en el caciquismo y en la obsesión por vengar agravios ancestrales–; la última víctima había sido Remedios, mi mujer, que no pudo soportar tanta extorsión ni la pena por la muerte de nuestro primogénito, que ella y yo estábamos convencidos de que no había sido por un accidente…, aunque no se pudiera probar; por mi parte, sentía que no tenía ya nada que perder. Pero no lo hice.

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