El Gobierno de Sánchez-Iglesias tiene muy clara la hoja de ruta para perdurar en el poder y construir una nueva República federal de naciones, con una «nueva normalidad». Para ello tienen que acabar con la reconciliación alcanzada con la Constitución de 1978, y antes aparcar a la Monarquía, fabricar otra constitución republicana, barrer a la oposición, y dominar la educación asfixiando a la concertada, que en su mayoría tiene un ideario católico.