Los pequeños cristaleros

Una niña sale temprano de casa junto a su madre: van a la fábrica de cristales donde ambas trabajan. Es febrero de 1925 y ella sueña con ir a la escuela para aprender a leer y escribir. “No te pongas triste, mi niña. Más adelante, tal vez tú también podrás venir a esta escuela”, le dice su mamá cada mañana. Un libro inspirado en el primer paro de niños trabajadores registrado en Chile, la llamada “huelga de los pequeños cristaleros”.

El libro ha sido galardonado con el Premio Fundación Cuatrogatos de 2025, y el Premio Marta Brunet de 2024.

Ediciones

Edición Editorial Páginas ISBN Observaciones
2026 Ediciones Ekaré
50
978-8412895094

Ilustraciones de Antonia Roselló Rodríguez

Valoración CDL
3
Valoración Socios
3
Average: 3 (1 vote)
Interpretación
  • No Recomendable
  • 1
  • En blanco
  • 2
  • Recomendable
  • 3
  • Muy Recomendable
  • 4

1 valoraciones

3

Libros relacionados

Comentarios

Imagen de amd

Álbum ilustrado sobre el trabajo infantil y los derechos de los niños. Basado en un hecho real, el relato se desarrolla en Chile en 1925, se estima que alrededor de ese año casi setecientos niños y niñas trabajaban en la industria de la alfarería, la cerámica y el vidrio. Así, la protagonista es una niña que todas las mañanas acompaña a su madre para trabajar en la fábrica de cristales “La Nacional”. A ella le gustaría ir al colegio y llevar libros bajo el brazo, pero su situación económica no se lo permite. Oprimidos por el hambre, el frío y los escasos jornales, niños y adultos hicieron una huelga que cambió sus vidas y sus condiciones laborales.

Los autores del texto son los escritores chilenos Bernardo Bello, profesor de Historia y Ciencias Sociales, y Antonia Roselló, licenciada en Historia e ilustradora de la obra, con dibujos realistas y muy significativos para el seguimiento de la trama. Ambos autores han querido recuperar este “relato olvidado que abre una ventana a la vida cotidiana y a los quehaceres políticos que muchos niños tuvieron que enfrentar en el siglo XX”. En Chile, como en muchos otros países, el trabajo infantil era habitual en todo tipo de industrias; así en la Fábrica Nacional de Vidrios se calcula que el 30 % de los trabajadores eran niños de entre ocho y quince años, y su sueldo no llegaba al 20 % del salario de un adulto. En 1925 organizaron una huelga y crearon el primer sindicato infantil afiliado a la Federación Obrera de Chile. Así pues, una obra interesante y recomendable para iniciar a los lectores en el estudio de la Historia, y para leer y comentar en familia. Ana María Díaz Barranco