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La muerte del emperador Carlos V

Habitualmente, la intensidad en la atención en la lectura de la biografía de un personaje histórico, suele ser una cuestión peliaguda, pues es difícil que el autor de la misma haya podido documentarse y, posteriormente, exponer siempre al mismo nivel y con el manejo de una documentación homogénea o simplemente lograr mantener el pulso narrativo en esas fases más llanas de la vida de una persona.

La transición de Carlos V a Felipe II

El relato del trasvase del poder político, económico y social, desde el emperador europeo Carlos V, a su hijo el rey Felipe II, un príncipe fundamentalmente castellano de corazón y de cabeza, a mitad del siglo XVI, venciendo muchas presiones y dificultades, tanto interiores como exteriores, ocupará casi la tercera parte de la extensa e importante biografía que acaba de ser publicada por ediciones Plantea, acerca del hasta del monarca español más importante de la historia.

La decadencia de Carlos V

Como decía un viejo profesor de historia moderna: “España es como el rey midas, todo lo que toca entra en decadencia”. Y, para mayor abundamiento, solía recordar cómo Felipe II envió al papa una moneda de oro macizo del Perú. Felipe III, una con mezcla de oro y plomo y Felipe IV de plomo recubierta con una simple chapa de oro. Es cierto que todos tendemos a la decadencia con el paso de los años.

La interpretación del Concilio

Ya desde los comienzos de la historia de la Iglesia, los historiadores han descubierto y resaltado que, tan importante como la celebración de un Concilio Ecuménico, es el desarrollo y recepción del mismo, así como la aplicación e interpretación de la misma asamblea conciliar.

Después de la guerra civil

El profesor de historia de la Iglesia de la universidad pontificia de la Santa Cruz de Roma y autor de numerosas obras divulgativas, acerca de la edad contemporánea, el doctor Alberto Torresani (Bolonia 1940), ha redactado un interesante estudio sobre la acción del papado Ali largo del siglo XX.

Guadalupe en la Universidad Complutense

El próximo 18 de mayo tendrá lugar en Madrid la solemne beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri (1912-1975), mujer, madrileña, doctora en ciencias químicas y fiel de la Prelatura del Opus Dei. En palabras del cardenal Ángelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los santos y Legado del papa Francisco para esta celebración, se trata de un gran don de Dios para la Iglesia, pues la nueva beata encontró su camino de santidad en medio del mundo, precisamente en el desarrollo de las virtudes cristianas, en sus actividades ordinarias. Por tanto, se trata de un modelo y de una intercesora muy cercana y próxima a la mayoría de los cristianos.

En vanguardia

Cuando quedan apenas unos días para la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, (1916-1975) acaba de publicarse una de las biografías más documentadas e importantes sobre la ya próxima beata que, sin duda está llamada a convertirse en punto habitual de referencia sobre esta madrileña.

Calvino y Sadoleto

En el mes de marzo de 1539, en la antigua y reformada ciudad de Ginebra, en la actual Suiza, se recibía una, extensa, amable y elegante carta escrita en un latín ciceroniano y firmada por el cardenal humanista italiano de sesenta años Jacopo Sadolero, que había sido nombrado cardenal por el papa Paulo III en 1536 junto personalidades tan significativas como Pole y Cafarra. Efectivamente, la carta llegaba redactada como miembro activo de la Comisión cardenalicia creada por el papa para la reforma de la Iglesia, como se decía entonces caput et membris, y no dejaba resquicio para la duda: se trataba de una petición de cuentas en toda regla a dicha ciudad.

Salamanca y Carlos V

La Universidad de Salamanca es una de las Universidades más antiguas del mundo y la más universalmente conocida, sobre todo, por su relevancia en el plano teológico y jurídico, especialmente durante el siglo XVI merced a las figuras de Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Melchor Cano, que crearon un estilo renovado y humanista de hacer ciencia y crearon un extraordinario grupo de discípulos que llevaron ese ambiente de amor a la verdad a otras universidades del mundo.

Comunión y Ecumenismo

En el año 2004, recién elegido Romano Pontífice Benedicto XVI, se creó en Roma dependiendo del Pontificio Comité para la Unidad de los cristianos un importante grupo de trabajo ortodoxo-católica que albergaba historiadores, teólogos y canonistas para abordar seriamente el ecumenismo y en concreto la unidad con la Iglesia Ortodoxa, bajo el sugerente nombre de San Ireneo, puesto que este santo obispo había sido discípulo de san Policarpo obispo de Esmirna y, a su vez, discípulo de san Juan, para posteriormente ser nombrado obispo de Lyon.

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