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Leer o morir de pena

No es raro que, con cierta periodicidad, surjan libros que, en el fondo e incluso en la forma, pretenden vender la maravilla de la lectura. El último que he leído -Leer contra la nada- es uno de estos casos, con la ventaja de que aborda el tema directamente y armado con un bagaje importante de citas de muy variados autores. Una vez más la insistencia sobre la riqueza de la lectura y la pena tan grande que nos da ver a gentes, muchas, que no pillan un libro ni para usarlo de apoyo, porque en las estanterías de su casa no existe el género.

Alabanzas y agradecimientos a Dios

Recientemente rezábamos en el salmo de la misa “Alabad al Señor, que la música es buena”, y ciertamente tenemos miles de motivos para alabarle y darle gracias por tantos dones como nos concede. “Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa”.

La esclavitud ambiental

Escribe Barnes, en “El ruido del tiempo”, con gran acierto, sobre el miedo, las cobardías, las faltas de libertad. En esta historia el ambiente es el poder absoluto y opresor del comunismo en Rusia, en tiempos de Stalin y posterior. Dmitri Shostakóvich es el compositor más afamado, aclamado por todos los expertos, especialmente fuera de Rusia.

Final de año Intenso

El final de este mes y el comienzo de vacaciones para muchos, está lleno de acontecimientos importantes. El 21, elecciones en Cataluña, el 22, la lotería, el 23, el clásico por excelencia de la liga y el 24, Nochebuena. Calendario agotador ¿Saldremos vivos de tanta tensión y de eventos tan notables?

El cielo nuestro de la Navidad

Empieza el ambiente navideño con el Adviento y hay muchos adornos que nos lo recuerdan. Es verdad que la mayoría de esas luces y flores están destinadas a motivar el gasto, el consumo, pero también es verdad que nos sitúan en la época en que estamos.  La cercanía de la Navidad es como la entrada al cielo, para muchas personas, que eso sí, no conciben otra felicidad que la posesión o el consumo.

Los valores del sinsentido

 

Se ha editado recientemente uno de los últimos libros escritos por Stephan Zweig -Clarissa- una novela que no puede calificarse de corta, pero que, sin duda, no es de las más largas de este autor, quizá también porque, casi seguro, es una novela inconclusa. El editor, en la cubierta posterior, advierte de que posiblemente Zweig quiere mostrar en esta obra el conjunto de valores humanos que ha tenido presentes a lo largo de su vida.

Las rogativas

Cuando se hablaba de rogativas, en nuestros ambientes tradicionales, se pensaba en una procesión convocada con ánimo de pedir algo a Dios, aunque nos suena más en concreto a un modo de pedir agua. Se hacían procesiones de oración para pedir a Dios que lloviera, sin más. Y esto nos hace reflexionar sobre algo interesante: es de las pocas cosas que, hoy por hoy, no puede conseguir el hombre con su ciencia; que llueva.

El murmullo de las abejas

He leído con gusto este libro, que figura como libro del mes en el Club del lector, y que supone una distancia importante sobre lo que suele escribirse en los últimos años, al menos en España. Quizá la diferencia primera es que es un libro escrito por una mexicana, y podríamos decir que en mexicano, pues en la mayoría de los diálogos se hace presente la pronunciación dialectal, que suena distinta pero se entiende bien.

La realidad de Medio Oriente

Cuando alguien aquí en España manifiesta su intención de viajar al Oriente Medio, y más concretamente al Líbano, hay una reacción por parte del interlocutor de preocupación, que se expresa en un gesto o también en una pregunta sobre los motivos. Los periodistas, con noticias globales poco matizadas y sus exageraciones, han conseguido que tengamos una desinformación mayúscula sobre cómo son los países que están en el otro extremo del Mediterráneo.

Son cosas que pasan

Hay una novela, editada este año, de autora francesa, titulado “Son cosas que pasan”, que trata de la situación en la que se encontraron los aristócratas franceses durante la II Guerra Mundial. Un estudio detenido del momento nos mostraría una realidad menos histriónica que la descrita por esta autora, casi seguro. Es propio de la ficción marcar las líneas y no se lo vamos a reprochar. Además, la exageración de los rasgos es lo que nos hacen pensar, sopesar qué es lo que pudo ocurrir.

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