Es muy conocido el regreso a Dios de una generación entera de jóvenes quienes después de la revolución de mayo del 68 y, en oleadas sucesivas, rompieron con el orden creado después de la guerra mundial y, posteriormente, al no encontrar agarraderas en esta vida, han terminado por regresar a Dios y establecer una relación personal, de intimidad, pues sólo la divinidad puede satisfacer las ansias de verdadera felicidad que anidan en el corazón humano.