Hay libros que dejan una marca, un recuerdo, una imagen quizá desconocida. “Y del cielo cayeron tres manzanas”, de una autora desconocida en nuestro mundo lector, Mariné Abgarián, queda un sabor amargo y bello al mismo tiempo. Esta autora de Armenia nos cuenta una historia de su tierra, de hace ya bastante tiempo. Y pone en evidencia los sufrimientos de tantas gentes, provocados por catástrofes naturales, previsibles pero incalculables.