Verdaderamente, no es lo mismo una conferencia sobre Leibniz, que una clase sobre ese autor, que un ensayo filosófico, que el capítulo de un manual de historia de la filosofía. En cualquier caso, cuando es Gilles Deleuze el profesor que habla a sus alumnos, que se somete a sus preguntas, a sus ritmos y a sus quejas, tendrá siempre la emoción “del directo” de los programas de televisión, con sus improvisaciones o simplemente “quedarse en blanco”.